𝟐𝟐 𝐃𝐄 π€π†πŽπ’π“πŽ | 𝐒𝐀𝐍𝐓𝐀 πŒπ€π‘πˆπ€, π‘π„πˆππ€ 𝐃𝐄 π‹πŽπ’ π‚πˆπ„π‹πŽπ’ 𝐘 𝐋𝐀 π“πˆπ„π‘π‘π€

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𝟐𝟐 𝐃𝐄 π€π†πŽπ’π“πŽ | 𝐒𝐀𝐍𝐓𝐀 πŒπ€π‘πˆπ€, π‘π„πˆππ€ 𝐃𝐄 π‹πŽπ’ π‚πˆπ„π‹πŽπ’ 𝐘 𝐋𝐀 π“πˆπ„π‘π‘π€
El 22 de agosto, la Iglesia celebra a la SantΓ­sima Virgen MarΓ­a como Reina, una festividad que nos invita a contemplar la grandeza de la Madre de Dios en el plan de salvaciΓ³n.
La Verdad Fundamental de la Realeza de MarΓ­a fue proclamada por la Iglesia apenas cuatro aΓ±os despuΓ©s del dogma de la AsunciΓ³n. En ella se reconoce a la Virgen como Reina y SeΓ±ora del Cielo y de la tierra, un tΓ­tulo que brota de su Divina Maternidad y de su papel como colaboradora en la RedenciΓ³n de la humanidad junto a su Hijo Jesucristo.
De ahΓ­ que la tradiciΓ³n cristiana represente a MarΓ­a coronada, signo visible de su dignidad real. A lo largo de la historia, numerosos pontΓ­fices han afirmado esta verdad de fe, entre ellos el Papa PΓ­o XII, quien en 1954, a travΓ©s de la encΓ­clica Ad Coeli Reginam, declarΓ³ solemnemente a MarΓ­a Reina y SeΓ±ora de todo lo creado.
Celebrar a Santa MarΓ­a Reina es reconocer en Ella a la Madre que intercede por sus hijos y que, desde su trono celestial, sigue guiando a la Iglesia hacia su Hijo Jesucristo. Es tambiΓ©n renovar nuestra confianza en su protecciΓ³n maternal, acogiΓ©ndola en nuestra vida como Reina de nuestras familias y de nuestra Hermandad.
«𝑳𝒂 π‘½π’Šπ’“π’ˆπ’†π’, 𝒂𝒔𝒖𝒏𝒕𝒂 𝒆𝒏 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒑𝒐 π’š π’‚π’π’Žπ’‚ 𝒂 𝒍𝒂 π’ˆπ’π’π’“π’Šπ’‚ π’„π’†π’π’†π’”π’•π’Šπ’‚π’, 𝒇𝒖𝒆 𝒆𝒏𝒔𝒂𝒍𝒛𝒂𝒅𝒂 𝒑𝒐𝒓 𝒆𝒍 𝑺𝒆𝒏̃𝒐𝒓 π’„π’π’Žπ’ π‘Ήπ’†π’Šπ’π’‚ π’–π’π’Šπ’—π’†π’“π’”π’‚π’, 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒍 π’‡π’Šπ’ 𝒅𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒆 π’‚π’”π’†π’Žπ’†π’‹π’‚π’”π’† 𝒅𝒆 π’‡π’π’“π’Žπ’‚ π’Žπ’‚Μπ’” 𝒑𝒍𝒆𝒏𝒂 𝒂 𝒔𝒖 π‘―π’Šπ’‹π’, 𝑺𝒆𝒏̃𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝒔𝒆𝒏̃𝒐𝒓𝒆𝒔 π’š 𝒗𝒆𝒏𝒄𝒆𝒅𝒐𝒓 𝒅𝒆𝒍 𝒑𝒆𝒄𝒂𝒅𝒐 π’š 𝒅𝒆 𝒍𝒂 π’Žπ’–π’†π’“π’•π’†Β».
FotografΓ­a: Ana RocΓ­o DurΓ‘n
No hay ninguna descripciΓ³n de la foto disponible.

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