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El sol se alza para iluminar el templo que cobija a la Madre de Dios, la SeΓ±ora del Santo Rosario, bendito Auxilio de los Cristianos, refugio en la tormenta y faro en la duda. A sus plantas acudimos gozosos en este 7 de octubre, dΓ­a grande en que la Iglesia universal celebra a la Reina del Rosario.
Esta festividad hunde sus raΓ­ces en la historia de la cristiandad, cuando la intercesiΓ³n de la Virgen fue invocada en la Batalla de Lepanto, signo eterno de victoria y de fe. Pero tambiΓ©n nos remonta al fervor de Santo Domingo de GuzmΓ‘n, quien, movido por inspiraciΓ³n divina, sembrΓ³ en la Iglesia la devociΓ³n al Santo Rosario como arma espiritual y camino seguro hacia Cristo. Desde entonces, la Orden de Predicadores ha custodiado y extendido esta oraciΓ³n que une a los fieles en la contemplaciΓ³n de los misterios del SeΓ±or junto a su Madre SantΓ­sima.
En la tarde de hoy, los hermanos de la Dominica y Primitiva Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena, junto a fieles y devotos de Nuestra AmantΓ­sima Titular, nos reuniremos, como cada aΓ±o, para rendirle culto a la Reina del Cielo, en gratitud por su constante intercesiΓ³n y amparo.
Desde estas lΓ­neas felicitamos con especial afecto a todas las personas que llevan el bendito nombre de Rosario, recordando que bajo su manto hallamos siempre consuelo, fortaleza y paz.
Β‘Viva MarΓ­a, Viva el Rosario, viva Santo Domingo que lo ha fundado!
πŸ“· Ana RocΓ­o DurΓ‘n
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