Nuevamente nos enfrentamos a un reto importante para Nuestra Hermandad, nos esperan cuatro años de duro de trabajo, pero esta vez con la experiencia de todo lo logrado en estos últimos ocho años.
La Tesorería es un eslabón importante dentro de cualquier Hermandad y necesita mantenerse de forma estable, para alcanzar ese punto de equilibrio entre ingresos y gastos, que la lleve a poder ser flexible para que una Junta de Gobierno pueda cumplir con sus obligaciones económicas y de esta forma con sus Hermanos.
Una Tesorería clara, transparente, flexible y con prioridades determinadas en cuantía y tiempo, esos son nuestras intenciones para estos cuatro años.
Creemos que la buena gestión económica implica control del gasto, pero también búsqueda de nuevos recursos, para ello, través de la gestión financiera y de la realización de los presupuestos, que son presentados para su aprobación al Cabildo General de Hermanos, la tesorería da cuenta de todos aquellos pagos y gastos, ordinarios y extraordinarios, que debe afrontar el año económico de la Hermandad, a través de los ingresos, ordinarios y extraordinarios que tienen su base en el cobro de la cuota de los hermanos, que se realicen durante el mismo y demás actividades llevadas a cabo.
La Tesorería de una Hermandad se nutre del cobro de las cuotas en su totalidad y necesita que esta se haga de una forma ágil y rápida, a fin de poder llevar a cabo los proyectos que se pongan en marcha y de una manera más directa y necesaria para afrontar los gastos corrientes que tiene la Hermandad.
Estaremos siempre dispuestos a estudiar cada caso en particular del Hermano, a fin de poder llegar a la solución más conveniente, dado que el interés de esta Junta de Gobierno es que ningún hermano cause baja por motivos económicos.
Una Tesorería al servicio de Nuestra Hermandad, para conseguir una Hermandad al servicio de todos sus Hermanos, donde los Hermanos gocen siempre de la mayor tranquilidad posible en los relacionado con lo económico.